El fallo del Consejo de Estado que anuló la elección de la Fiscal General, abogada VIVIAN MORALES, puede tener el soporte legal que la mayoría de magistrados de la corporación consideró y puede ser la decisión más ajustada a derecho que se conozca, pero, la opinión pública sencillamente la percibe ilegitima y/o impopular.
El "país real" considera que esta abogada estaba cumpliendo en forma cabal sus funciones y que tal vez esa fue la causa real de la decisión. Eso no sería nada raro en un país donde al derecho se tuerce a diario para ponerlo en contravía de la realidad verdadera desde la “realidad procesal”.
Los vecinos del sector donde funciona la Fiscalía General percibimos con desazón el fallo después de haber visto hacia el bunker un desfile de "ex ministros", “ex alcaldes”, "ex altos comisionados", "oficiales", “paramilitares”, “guerrilleros”, “contratistas”, “concejales”, "ex reinas", “modelos”, durante el año que permaneció como Fiscal General esta vecina nada incomoda como sus invitados.
Para aplacar la reacción negativa del ciudadano corriente y resolver el problema de desaprobación social, se empieza a proponer su nombre para la nueva terna, opción que difícilmente puede aceptar sin hacer el juego a sus detractores que intentan sentarla en la hoguera. Es preferible dejar intacta la responsabilidad histórica en esa mayoría de magistrados que a fuerza parágrafos e incisos produjo el fallo en la antesala de los juicios a que están convocados muchos de los que se han visto en el desfile. Ese fallo interrumpió la luz que usted estaba proyectando donde reina la oscuridad.
Creemos que a usted la aguardan escenarios donde los ciudadanos directamente y a contrapelo de quienes ahora hacen fiesta, podrían rendir el homenaje que su compostura y distinción merecen. No pierda de vista que una mayoría colombiana honrada debe proferir su fallo, ese sí auténtico y legítimo, y sin tener que cercenar el derecho que tiene una mujer a amar a quien libremente decida, aún por encima de las precariedades emocionales y afectivas que denotan sus detractores.
Muy saludable sería que una persona como usted encabece un proyecto para que el cargo de Fiscal General de la Nación no tenga que cruzar por ninguno de los filtros de la politiquería, como ocurre hoy.
LUIS FONTALVO PRIETO, abogado.
Bogotá, D. C. febrero 29 de 2012.